| Talismán, Descent y otras yerbas |
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| Escrito por Luis Paulino Mora Lizano | ||||
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Como dice el dicho, no hay plazo que no se cumpla ni fecha a la que no se llegue. Hace varias semanas que se organizó lo que sería un inicio de mes lúdico-fantástico, con dos grandes títulos del género como plato principal. Ahora, a toro pasado, sólo queda comentar algunas impresiones. Así que entremos en materia y permítanme que me ponga de pie, pues vamos a hablar de Talismán y Descent: Journeys in the Dark.
En efecto, no hubo Romería el primer fin de semana de agosto, pero eso no impidió que los aficionados a los juegos de mesa peregrinaran hacia Avalon Game Arena a rendirle tributo a uno de los juegos de aventuras fantásticas de mayor difusión de todos los tiempos, Talismán, un verdadero clásico.
¿Qué se puede decir de él que no se haya dicho ya? Divertido, envolvente, sencillo de jugar y de explicar, lo tiene todo para ser un favorito de siempre. Algunos le critican su alto contenido aleatorio pero, según mi opinión, pierden la perspectiva de que este es un juego de gestión de la suerte; más táctico que estratégico. De lo que se trata es de sacar lo mejor de cada turno, no de crear un plan maestro para dominar al mundo. Además, la nueva incorporación de las fichas de destino hacen que el factor del azar disminuya considerablemente y le da a los jugadores un añadido de control del que antes carecían. Todo un acierto. En todo caso, hay que recordar que justamente allí es donde radica toda la diversión del juego, en el disfrute de ver cómo un dado te transporta en un instante de la alegría más absoluta a la miseria más paupérrima, o al revés. La cantidad de gente que se dio cita nos permitió dividirnos originalmente en dos mesas. Luego llegaron cinco personas más y algunos pudieron entrar de cambio en la mesa principal, pues hubo quien tuvo que irse antes. Los demás prefirieron sólo observar.
A continuación el relato de lo sucedido en la mesa principal, a cargo de Javier Zúñiga: "Fue bastante gratificante y emocionante, aunque en el juego me fue mal; ni siquiera pude avanzar a la región media. Estuvo bastante interesante; primera vez que jugaba un tanto en serio. Me gustan mucho los juegos de mesa, aunque soy nuevo en esto. Mi doña nunca había jugado y al final se emocionó y casi gana. Le llamó la atención la camaradería de los participantes y agradeció mucho la ayuda que nos daban en la partida. El juego tuvimos que terminarlo en una hora determinada, ya que por problemas de salud de mi señora no pudimos llegar hasta el final. Decidimos declarar ganador a la persona que más había avanzado. Este llegó hasta la region interna y además era el que más fuerza, astucia y vida tenía. No sé si así lo podíamos terminar, pero entre todos así lo acordamos. Muchas gracias a Juegos de Mesa Costa Rica y a Avalon por la oportunidad de reunirnos, espero seguir acompañandolos en futuras actividades." Sólo me gustaría mencionar que el personaje ganador de la partida reseñada por Javier fue el Enano, que había iniciado su andadura con Iriel, pero al tenerse que ir a media partida, fue un chavalo que entró de cambio quien lo terminó de llevar al podio. Pero veamos algunos otros comentarios sobre este juego: Garidius: "Me gustó. Me di cuenta que no es cualquiera el que sobrevive al círculo interior para llegarle a la Corona de Mando. Me tocó el Ladrón, mismo personaje que me dejó Draged. En cierto momento estuve de primero, pero me hicieron un teleport al entrar al último nivel. Draged: "Estuvo demasiado bueno ese juego. Es excelente. Claro, toma su tiempo, pero excelente. Al final lástima que no pude terminar la partida y el Ladrón estaba en todas. Hay que volver a jugar."
Por su parte, en la otra partida, las emociones tampoco se echaron en falta. Cuando el Guerrero estaba montadísimo y parecía que nadie le quitaría el triunfo, la Profetisa le conjuró un hechizo y terminó convertido en sapo, perdiendo lo que había construido durante toda la partida en una tirada; una imagen que no tiene precio. El Elfo, que también pintaba a ser candidato al triunfo, se tuvo que ir, y parecía que el Enano había recibido el testigo del liderato de la partida.
A mí me había tocado el Hechicero y no vi una. De hecho me mataron. Resucité con el Asesino, que tiene la habilidad de que en los enfrentamientos de fuerza los rivales no le tiran el dado, lo que me hizo crecer muchísimo a través de trofeos y al final ganar, con el Enano tocando a las puertas de la Corona del Poder. En fin, un cierre emocionante.
Todavía nos dio tiempo para seguir quemando fiebre y le dimos algunas partidas de otros juegos, como Trans America, en que los jugadores compiten durante varias rondas por conectar antes que los demás y mediante una red de ferrocarriles, cinco ciudades estadounidenses distribuidas por todo el mapa de ese país. El truco del juego es que la inmensa mayoría de las vías son públicas, por lo que al construir puede ser que se esté ayudando a los rivales. De esta forma, el juego se trata no sólo de hacer lo mejor en el turno, sino de sacar provecho de lo que hacen los demás y ponerlos a trabajar, sin que lo sepan, para la causa propia.
También Small World, uno de los juegos del momento, tuvo su espacio. Basado en un diseño anterior llamado Vinci, trata de la lucha entre varias razas de fantasía por dominar el mundo conocido, o simplemente por tratar de sobrevivir. Cada facción tiene una característica especial que se combina con otra aleatoria, lo que da como resultado la mezcla de los más variados poderes. Llega un momento, sin embargo, en que el bando que se utiliza simplemente se estanca y no es posible seguir creciendo con él, por lo que se puede dejar en decadencia y escoger uno nuevo, que servirá para entrar en el enfrentamiento con nuevos bríos.
Como si fuera poco, se tuvo la oportunidad de anunciar a los ganadores de la promoción auspiciada por Avalon Game Arena y Juegos de Mesa Costa Rica, en la que se rifaban tres juegos entre los usuarios de esta última página web. En fin, el listón estaba muy alto para la siguiente sesión.
A la semana siguiente tuvo lugar una nueva reunión de juegos, de nuevo cumpliéndose las expectativas. Claro, no había cómo perder con un juegazo como Descent: Journeys in the Dark puesto sobre la mesa, simplemente la tapa del perol en cuanto a dungeon crawlers. Continuador del sistema creado por Kevin Wilson para Doom: The Boardgame, una excelente implementación del juego de PC al tablero, nos lleva aún más allá, pero esta vez lejos de Marte y sumidos en un reino fantástico poblado con las criaturas más extrañas.
Un grupo de héroes del mundo de Terranoth, el mismo de Runebound, se adentran en una mazmorra, animados por las más disímiles motivaciones, desde el más puro altruismo hasta la avaricia más enfermiza, y buscan cumplir un objetivo, establecido por el escenario en juego, para el que tendrán que luchar con las alimañas que pululan por los oscuros parajes. Básicamente las diferencias con su predecesor están, por supuesto en la ambientación, pero también en la caracterización de los personajes, mucho más trabajada en Descent, y en la posibilidad de ir desarrollando sus habilidades y destrezas, opción inexistente en el juego original. También existe un nuevo mecanismo de puntos para la activación de las cartas, el cual limita las posibilidades del Amo del Calabozo, aunque creo que le agrega bastante nivel estratégico por la necesidad constante de decidir jugar unas sobre otras. La partida se extendió por más de tres horas y cuando los héroes perdieron tan sólo se habían revelado dos apostentos. Sin embargo, el tiempo se fue volando. En esta ocasión los protagonistas recibieron el encargo de matar y tomar el tesoro de Narthak, un gigante que habita en una gruta, aunque no le vieron ni las barbas.
Vale la pena reseñar la actuación de One Fist, un personaje durísimo, que tuvo a las fuerzas del mal viéndolas a palitos durante buena parte de la partida, gracias a su habilidad de tener un ataque adicional cuerpo a cuerpo por turno, con unas estadísticas altísimas, y con la posibilidad de repetir en caso de que el primer combate tuviera éxito. Sin embargo, se le ocurrió abrir un cofre que resultó tenía una maldición que lo convirtió en mono. Moraleja: los baúles los abre el jugador que valga muerto menos puntos, o el que esté más allá que acá, no el que primero llegue, generalmente el más fuerte, sobre todo si se ha jugado la carta que facilita la puesta en marcha de trampas, como en este caso. Otro aspecto digno de comentar es lo que tuvo que sufrir el pobre hombre que llevaba el personaje del dueño de Pico, que salió muerto, quemado y apaleado, ya que era el más fácil de matar. O bien, el cofre que adquirió vida y se convirtió en un Hombre Bestia que casi mata a Matt. En fin, anécdotas al por mayor y diversión a granel. Los héroes habían iniciado con mucho ímpetu y prácticamente barrieron el primer aposento sin despeinarse. Las fuerzas del mal, se dedicaron a seleccionar cartas en esta instancia y a definir su estrategia para el resto de la partida. Se optó por apostar por las trampas y se jugó la carta que abarataba el costo de jugarlas, infringiendo además daño adicional en caso de propinarlo. De esta forma, también con la ayuda de los perros escupe fuego, y pese a quedar el segundo aposento vacío, las trampas que se pudieron accionar a la hora de abrir los cofres que habían allí y alguno que otro engendro decantaron la partida. El punto negro de la sesión fue que mucha gente no pudo jugar Descent, pues no dispusimos de una segunda copia del mismo. Bien se la apañaron con Talismán, pero ya me comprometo a quedar con ellos a darle una partida en condiciones, aunque todavía no sé cuándo.
Finalmente, luego de almorzar, dio tiempo para un zarpe y como éramos muchos la elección recayó en Ciudadelas, el cual jugamos con la expansión, The Dark City. Estamos ante un juego de cartas de ambientación fantástica y oscura, en el que los jugadores tratan de construir la mejor ciudad de la época. Para ello, en cada turno puede solicitar la protección de un personaje que le otorga una habilidad especial, como por ejemplo el Ladrón, el Asesino o el Mago.
La partida se definió muy pronto en tres grandes bloques: la zona roja, en la que tres jugadores se repartían los robos y asesinatos; la zona nobiliaria, donde el Rey y la Reina pasaban de manos como quien se cambia las medias, y la zona comercial, llena de mercaderes, arquitectos, obispos y algún mago despistado.
La partida estuvo muy pareja y se decidió con un batacazo por parte del Arquitecto, aprovechándose el jugador que lo controlaba de su experiencia previa en el juego, lo que le permitió construir tres edificios en un solo turno, alcanzándose así el requisito de ocho construidos para decretar el final y llevarse la victoria. En fin, un divertido término a dos excelentes sesiones de juego, por la calidad de las partidas sí, pero sobre todo por el buen ambiente que se vivió, la risa y la diversión. ¡¡Habrá que repetir!! Concluyamos con algunos comentarios sobre esta sesión: Iriel: "¡¡Volver a jugar Talismán fue un éxito!! Más cuando casi a punto de ganar la Corona me convirtieron en sapo, jajajajajajaja. Insisto: ¡¡el mejor personaje es el Enano!! ¡¡Yay!! Dwarf rules, jajajajaja. Y el juego de Ciudadelas, ¡¡qué éxito!! ¡¡Vivan el rey y la reina!! Platinum Scales: "Sí, ¡¡estuvo genial!! ¡¡Qué éxito Talismán!! Y Ciudadelas qué pacho." Dreik: "Descent es una cosa interesante, tiene sus complicaciones, pero está vacilón. Me entretuve demasiado jugando; el tiempo se fue volando. Eso sí, es un juego largo, lleva su rato. Pero estuvo muy bueno, lo jugaría de nuevo." Draged: "Descent está muy bueno y Ciudadelas está demasiado divertido. Por lo demás, los dos son un éxito de juego. Hay que ponermos de acuerdo para probar otros." Y con esta última frase me quedo. ¡¡Hasta la próxima!!
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